Fortelock ESD está diseñada como un suelo resistente para entornos de uso intensivo, con una elevada resistencia mecánica frente a los daños causados por la maquinaria de manipulación y las cargas puntuales.
La conductividad no se limita a la «superficie»: la baldosa tiene un grosor de 7 mm y es homogénea en todo su espesor, y la función conductora la garantizan las fibras conductoras de acero inoxidable integradas directamente en el material. Gracias a ello, el suelo mantiene sus parámetros de conductividad durante toda su vida útil, incluso tras un uso prolongado y el desgaste habitual.
Es adecuada para instalaciones en las que se requiere un suelo conductivo ESD, como, por ejemplo, la fabricación de componentes electrotécnicos, la industria automovilística, los laboratorios, los centros de datos, las subestaciones eléctricas, la industria farmacéutica y otros espacios especializados, incluidas las zonas con riesgo de explosión.